Gentileza de Sandra Isabel Schmit Schmit@visa.com.ar
Queridos amigos
“El 80% de los estudiantes del GBA es primera generación de universitarios” publica Clarín del 21 de junio de 2009.
Algo debemos estar haciendo bien en este país.
Les recomiendo a nota
Martín Granovsky
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Muchos provienen de sectores humildes. El apoyo de becas es clave para su egreso.
EL 80% DE LOS ESTUDIANTES DEL GBA ES PRIMERA GENERACIÓN DE UNIVERSITARIOS
Clarín.com
Domingo 21 de Junio de 2009
El 80% de los estudiantes de las siete universidades públicas del Conurbano bonaerense son "primera generación de universitarios".
A diferencia de las universidades tradicionales, como la UBA o La Plata (UNLP), en donde los chicos tienen padres y/o hasta abuelos profesionales, en las del Gran Buenos Aires (Quilmes, Lomas, Lanús, La Matanza, San Martín, Tres de Febrero y General Sarmiento), sus alumnos son los primeros en la línea familiar en seguir estudios universitarios.
Es más, según resaltan las propias instituciones, de cuyos sondeos internos surge la estadística, gran parte proviene de hogares muy humildes, esos que hoy son denominados de "alta vulnerabilidad social".
Este nuevo perfil de ingresantes exige de las casas de estudio nuevas estrategias y programas para atraerlos, retenerlos y, por fin, lograr que egresen con el título.
"Hay que desarrollar líneas de acción para garantizar su inclusión, como un sistema de becas y otro de tutorías que lo acompañen durante toda la carrera", sintetiza la secretaria académica de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), Sara Pérez.
Tanto allí, como en las otras seis universidades públicas del Conurbano, convive un sistema de becas proporcionados por el Gobierno Nacional, el Banco Provincia, privados y las propias instituciones.
Pueden ir del pago mensual de una ayuda que permite mantenerse sin trabajar hasta montos que cubren libros y fotocopias.
"También hay becas de guarderías para que las alumnas madres no pierdan la regularidad", resalta Pérez.
Los programas de tutorías son una pata fundamental en esta tarea.
El secretario académico de la General Sarmiento, Fernando Gasalla, describe cómo se trabaja allí: "Primero articulamos con 4° y 5° año de las secundarias de la zona.
Después monitoreamos el rendimiento de los chicos en el curso de ingreso. Y seguimos con ellos en el 1er año de carrera. Generalmente, entre fin del 2°año y el 3° se produce una crisis.
Ya sea de replanteo de los estudios o de abandono por la necesidad de salir a trabajar. Y ahí volvemos a apuntalarlos. Ya recibidos, los orientamos a insertarse en el mercado laboral".
A entender de Gasalla, estos estudiantes tienen un perfil muy claro.
"Vienen con mucha presión encima y entienden que deben recibirse rápido para valerse por sí mismos o ser sostén familiar. Entonces, ante la primera adversidad, abandonan o bajan los brazos. Incluso, muchos que en principio tienen el apoyo de sus padres, después pelean con ellos porque el proyecto universitario no arroja resultados rápidos. Una carrera es un plan a mediano plazo que demanda dejar de lado otras cuestiones", dice el secretario.
Y agrega: "También los transforma como personas: la universidad les abre nuevos contactos y otra cosmovisión del mundo. En muchos casos, muy distinta a la de su entorno familiar y de amistades".
El secretario de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación, Alberto Dibbern, entiende que el fenómeno de las nuevas generaciones de universitarios supera el marco regional de las universidades del Conurbano.
"La expansión de la matrícula alcanza a todas las nuevas universidades nacionales creadas en los últimos 20 años. Que el sistema universitario ofrezca una mejor cobertura nacional genera oportunidades para chicos que antes, por motivos económicos, no podían costearse estudios en las grandes ciudades".
El funcionario remarca que procesos similares, pero con otras estrategias, se dan en Brasil, Venezuela, México y Colombia: "A diferencia de Europa, donde la tasa de universitarios baja porque la población envejece, en América Latina el sistema está en plena expansión porque cada vez más población accede al derecho de la educación".
Pablo Domenichini es estudiante de Ingeniería en Lomas de Zamora y presidente de la Federación Universitaria Argentina (FUA).
Militante de la Juventud Radical, afirma: "Las universidades todavía mantienen una gran deuda para generar políticas activas de inclusión que permitan que los sectores más postergados accedan a la universidad. Ninguna de las del Conurbano, por caso, ofrece a sus estudiantes un comedor donde tengan menúes económicos que les permita ahorrar en viáticos".
TESTIMONIO: LUCIANO SCARPANTI
Luciano Scarpanti es, desde hace cuatro años, licenciado en Relaciones Comerciales Internacionales. Se recibió, con más de 9 puntos de promedio y gracias a una beca, en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF).
Sus padres ni siquiera tenían estudios secundarios, pero le brindaron todo el respaldo para que consiguiera un título universitario.
"Tengo el orgullo de ser el primer universitario de mi familia. Lamentablemente mi vieja no me pudo ver recibido, pero sí mi viejo", remarca Luciano.
Ahora es docente en la UNTREF y además integra el equipo de tutores que aconseja y guía a los nuevos ingresantes. También trabaja en la Secretaría de Industria y Comercio.
"La universidad en la que estudié me apoyó con una beca que me permitía cubrir los costos de los materiales de estudio y las necesidades básicas. Pero también me sirvió el contacto fluido con profesores y autoridades, que seguían paso a paso mis estudios. Sin todo eso me hubiera resultado imposible recibirme", reconoce Scarpanti.
Y agrega: "Hoy, por los planes de ayuda oficiales, los pibes tienen mayor acceso a becas. Pero muchos no saben qué quieren estudiar y vienen con falencias formativas del nivel medio. Por eso es muy bueno que las universidades trabajen para orientarlos y apuntalarlos en su paso universitario".
"SIN APOYO NO LO HACÍA"
Clarín.com
En unas semanas más, Claudio Arenas se recibirá de ingeniero en materiales.
Respira orgullo este juninense de 29 años, que hizo todos sus estudios becado en el Instituto Jorge Sábato de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
Viene de una familia humilde -madre enfermera y padre empleado- que apoyó como pudo su carrera.
Empezó a estudiar Ingeniería Civil en Construcción en La Plata.
"Ellos me mandaban una encomienda de comida por mes y eso a mí me servía un montón, porque plata no sobraba. Encima, en 2001, me quedé sin trabajo. Ahí me ayudaron mis vecinos de Tolosa. Gente que me pagaba la luz y el gas o me cosía la ropa. Hasta el dueño del departamento me bancaba el alquiler para que no dejara de estudiar", recuerda.
Gracias a las becas gubernamentales, en 2005 retomó los estudios, pero en el Sábato y en Ingeniería en Materiales.
"La beca me sirvió mucho, así como el apoyo emocional, profesional y académico de la universidad. Sin ese respaldo humano e institucional jamás hubiera podido terminar", cuenta Claudio.
Ya tiene planes para el futuro: sumar experiencia laboral, hacer el doctorado y dar clases en la universidad de su ciudad natal. "Quiero devolverle al pago y al país todo lo que me dio".

