¿LOS INQUILINOS NO EXISTIMOS?
Por Radames Marini
UNION ARGENTINA DE INQUILINOS
El drama de alquilar vivienda no conmueve a los sectores defensores de los derechos humanos pese a que el derecho al techo está incluido en la Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948 y ha sido incluido en nuestra Constitución en la reforma de 1994.
Cuando todo el mundo se rasga las vestiduras por el problema de la inflación nadie se preocupa porque los alquileres crecieron en el 2007 dos veces y media lo que crecieron los precios y en el mes de abril del presente los han triplicado.
En la República Argentina hay 1.167.000 viviendas alquiladas de la cuales la mitad están en la Capital Federal y el Conurbano, o sea que la población afectada no es poca.
En todo el país se ha desarrollado una técnica perversa de generar una falsa demanda insatisfecha.
El sistema para cumplir este objetivo es el de requerir para renovar el contrato, a su vencimiento.
Un aumento del orden del 100% del valor del contrato anterior.
Como los inquilinos que se ven afectados no pueden afrontar ese incremento deben dejar el inmueble y salen a peregrinar por las inmobiliarias todos juntos tratando de obtener, con el ingreso que perciben, un techo donde ubicarse con sus familias.
Este fenómeno que se constata desde enero de 2007 y que ha tenido como consecuencia que los alquileres fueran dos veces y media mayores que los precios ha generado también un crecimiento desorbitado de la renta inmobiliaria, con el consecuente perjuicio de las familias de inquilinos que han visto sistemáticamente degradada su vivienda.
Baste señalar que se ha producido un hecho inédito como es el de romperse locaciones locativas de 10, 15, 20 años o más con el consecuente desarraigo de las familias afectadas que han tenido hijos y nietos en el lugar constatando la inhumana concepción de que la antigüedad en hogar no les genera derecho alguno.
Todo frente a la desaprensión del Estado que usó a los inquilinos como pretexto para difundir un programa de créditos hipotecarios que nunca se concretó pero que les permitió una capitalización publicitaria a costa de la frustrada ilusión del cumplimiento de un sueño.
Este no es un problema solo de competencia federal. Las Provincias y las Comunas están obligadas a intervenir para preservar el valor humano frente a la avaricia insaciable de los rentistas.
Los inquilinos debemos concientizarnos de nuestros derechos, organizarnos institucionalmente y movilizarnos para hacer valer nuestros derechos.
Es un problema que no podemos resolver en el trato individual con el rentista que nos alquila porque la desproporción de poder y la necesidad nos generan una vulnerabilidad insalvable
Vamos todos juntos que juntos somos más.
RM/
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Radares Marini es el Presidente de la Union Argentina de Inquilinos
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